
El mantenimiento preventivo prolonga la vida de tu propiedad. Algunos puntos clave:
- Impermeabilización periódica: Revisa techos y azoteas cada 2 años.
- Inspección eléctrica: Evita sobrecargas y posibles cortos.
- Plomería sin fugas: Detecta filtraciones a tiempo para ahorrar costos.
- Revisión de herrería y cancelería: Protege accesos y ventanas.
- Pintura y acabados: Mantenerlos evita desgaste estructural.

